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  • Foto del escritorFernanda de la Torre V

Frases de mi madre



Mi madre es tapatía. Nació en Guadalajara, aunque creció en la Ciudad de México. Se llama María de los Dolores, pero usa su tercer nombre: Gloria, porque nació en un Sábado de Gloria y le gusta muchísimo. Y de todos sus apodos, prefiere que le digan Glorieta, aunque sus nietos la llaman “Tita”. Casi desde la cuna, de acuerdo con el diario de mi abuela, mi madre se fijó en todo lo estético y particularmente en los vestidos. Hay una foto de mi madre muy pequeña, haciendo pucheros porque le pusieron un vestido con un moño enorme que detestaba. No debería tener ni cuatro años y se acuerda del vestido hasta la fecha. La pasión por estar siempre bien arreglada no la ha dejado durante toda su vida. Hoy, que cumple 85 años, y sigue siendo una mujer guapísima, puedo decir que no ha pasado un sólo día sin que esté desde temprano perfectamente bien peinada, maquillada y vestida, aunque no vaya a salir de su casa. Por algo la revista Quién, hace unos años, la nombró una de las mujeres mejores vestidas de México.


Mi mamá tiene una forma muy particular de hablar. No tiene acento tapatío pero usa unas frases muy simpáticas, que supongo serán oriundas de Jalisco a principios de los años cuarenta. Por ejemplo, ella no dice que alguien se ve mal, para ella parece un “manojo de hediondilla”. Si alguien no está bien arreglado dice que “va hecho una garra, está en fachas” y si el desarreglo es mayúsculo, ella dice: “de muerte repentina”.

Ella no está nerviosa, está “de arrancar a un cerro con las enaguas en la cabeza” (frase que siempre me ha parecido como título de película de Almodovar). Mi mamá no dice que la gente es distraída, para ella “viven en la luna de Valencia” o “están en Babia”. Mi madre no se preocupa, se mortifica, mor-ti-fi-ca.


Cuando las historias no son claras, mi madre comenta que “le dijeron puras borucas”. Ella no llama a sus hijos voluntariosos, simplemente dice que: “estos niños hacen lo puro que quieren o “lo que les da su regalada gana”, (cosa que también ella aplica al cien por ciento). Cuando se cansa, ella no dice que está fatigada, sino que “está por puertas”. Cuando quiere poner punto final a una conversación la termina con un “Ya chole” o “San-se-acabó”. Cuando algo le gusta mucho (como la música de mariachi) es “su mero mole”. Si invita a alguien a una reunión y no viene para ir a otra parte, “le dan calabazas”. A ella no la molestan, “La tienen hasta la coronilla”. Cuando tiene que ir a un lugar que queda lejos de dónde ella se encuentra, dice que ese sitió “esta en el quinto pa’ lo dulce”. Cuando alguien es perezoso o no quiere ayudar le dice “conchudo”. Las cosas no son difíciles o complicadas, son una “monserga”. Adora comprar barato y pagar “una bicoca” por algo. Para ella gente no es floja o se mueve con lentitud, “tiene pachorra”. Cuando alguien tiene mucho de algo es un titipuchal” o si hay mucha gente dice: “era una marabunta”. Las personas muy inteligentes, para ella “son lumbreras” o muy “abusados”. Para los menos inteligentes, usa la frase de mi abuela: “con los tontos ni al baño, porque hasta el jabón se pierde”.


Cuando no quiere ir a alguna parte, nos dice que “no tiene ni brizna de ganas”. Lo que para el presidente López Obrador son "los fifís”, para ella son “la catrinada”. Cuando encontraba una dirección difícil sin saber muy bien cómo (recuerden que antes cuando mucho había Guía Roji, nada de Waze), decía que había llegado “como el burro que tocó la flauta o como Dios le dio a entender”. Si alguien es impuntual o informal, dice que es “una plancha bien hecha”. Le gusta mucho deletrear las palabras para hacer énfasis: Si sus nietos le preguntan si ha sabido de algún pretendiente (tiene varios) y la respuesta es no, ella responde N-A-D-A (ene-a-de-a) NADA, ¡qué garra de hombre!”. Si alguien está muy cómodo ella dice que está “como Pashá. Si alguien le pide algo que considera que es demasiado dice: “y tu nieve, ¿de qué la quieres?


Cuando no quiere comer, dice que no tiene: “ni brizna de hambre”. Si alguien hace algo sin consultarla dice que fue: “por sus pistolas”. Si algo no le gustó mucho suele decir: “Regular, gracias” o “entre azul y buenas noches”. Cuando se pierden las cosas, siempre pide ayuda celestial: “Ánimas santas, que aparezcan las llaves” o le ofrece 13 pesos a San Antonio para que las encuentre.


Gloria querida, Chema, Gina, Sandra, Carlos, Sofía, Santiago, Constanza, Viviana y Einar, Mónica, todos tus sobrinos y yo, te deseamos un muy feliz cumpleaños. ¡Qué tengas un titipuchal de bendiciones y de den muchas “cuelgas”! (así le dice a los regalos de cumpleaños).


Supongo que en todas las familias hay frases especiales. ¿Cuáles son las tuyas? Buen domingo a todos. Gracias por leerme.


Espero tu opinión dejando un comentario en el blog, en mi cuenta de Twitter @FernandaT o enviando un correo a: info@neteandoconfernanda.com









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