âSi no puedes responder el argumento de un adversario, insĂșltaloâ
- Fernanda de la Torre V
- 20 nov 2022
- 2 min de lectura

âSi no puedes responder al argumento de un adversario, no estĂĄ todo perdido: puedes insultarleâ - Elbert Hubbard (escritor y filĂłsofo estadounidense)
ParticipĂ© en la marcha el domingo pasado. De primera mano les puedo decir que fue pacĂfica, ordenada y ciudadana. Cientos de miles de mexicanos, con sus amigos y familias marchando en diversas ciudades del paĂs, para defender la democracia. Algo Ășnico y memorable. En la Ciudad de MĂ©xico Ă©ramos tantos, que me fue imposible llegar al Monumento de la RevoluciĂłn.
La semana pasada, comentaba que me hubiera gustado que esa marcha fuese el principio de un diĂĄlogo que valorara diferencias y coincidencias; que el presidente de todos los mexicanos escuchara a todos los mexicanos. Desafortunadamente, eso no sucediĂł. La marcha, que sin duda fue un Ă©xito ciudadano, levantĂł ĂĄmpula al gobierno, quien no ha parado de descalificarla todos los dĂas.
La marcha del 13 de noviembre, a la que segĂșn el gobierno de la Ciudad de MĂ©xico, sĂłlo acudieron entre diez y doce mil personas, fue tan exitosa, que provocĂł que el presidente encabece otra marcha el dĂa 27 para âpresentar su informe de gobierno y sus logrosâ. Desde luego, estĂĄ en su derecho. Sin embargo, me parece una pena que haya perdido la oportunidad de comprender que MĂ©xico es un paĂs plural y que quienes marchamos, lo hicimos en defensa de una instituciĂłn central para la democracia y, por ende, para nuestro futuro. No fue una marcha en su contra.
Tristemente, en vez del respeto y argumentos que merecemos los ciudadanos, recibimos descalificaciones. No sĂłlo por parte del presidente, sino tambiĂ©n de sus colaboradores y aplaudidores. ElecciĂłn desafortunada de los cuatroteĂstas, ya que las descalificaciones e insultos, son los argumentos de quienes no tienen argumentos.
Al no tener la posibilidad de responder con argumentos al adversario, pretenden, a travĂ©s del insulto, que Ă©ste guarde silencio o menoscabar su credibilidad. Saben perfectamente que sus adversarios tienen la razĂłn y que no pueden responder a su discurso con argumentos vĂĄlidos, por lo que su salida es cuestionar el fĂsico, carĂĄcter, inteligencia, procedencia, honestidad o condiciĂłn. En lĂłgica se conoce como falacia o argumento ad hominem, que intenta desacreditar a la persona que defiende una postura señalando una caracterĂstica o creencia impopular de esa persona, en vez de criticar el contenido del argumento que defiende la postura contraria. Si bien algunos de estas descalificaciones o insultos pueden parecer ingeniosos a unos cuantos, la realidad es que son una clara evidencia de su falta de razĂłn, poca tolerancia y honorabilidad.
ÂżQuiĂ©n gana al usar este tipo de argumentos? Nadie. Se pierde una oportunidad de razonar y dialogar y con eso, perdemos todos, peor aĂșn, pierde MĂ©xico.
âUna democracia saludable requiere una sociedad decente; requiere que seamos honorables, generosos, tolerantes y respetuososâ. âCharles W. Pickering
Feliz domingo a todos. Gracias por leerme.
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