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  • Fernanda de la Torre V

Lecciones de Shackleton para el 2020



“Las dificultades son, simplemente, cosas que hay que superar”. – Ernest Shackleton


Seamos honestos, a pesar de conocernos y pensar que conocer a quienes sentimos cercanos, es difícil saber cómo reaccionaríamos en una situación extrema. ¿Seríamos fuertes o débiles? ¿Miedosos o valientes? Lo cierto es que en ese tipo de situaciones, un verdadero líder hace la diferencia. 


Hace poco me enviaron un texto sobre historia de Sir Ernest Henry Shackleton, en dónde hablaba de su extraordinaria capacidad de liderazgo, al lograr mantener con vida a los 27 integrantes de la Expedición Imperial Trans-Antártica de 1914, también conocida como Expedición “Endurance” (resistencia), por el nombre, quizá profético, del rompehielos en dónde se realizó.


Vamos por partes. La idea de la expedición, era cruzar por tierra el continente antártico. De acuerdo con Shackleton, después de que el noruego Roald Amundsen llegara al Polo Sur, atravesar el continente helado era el “único gran objetivo principal de los viajes antárticos”. Habiendo participado en otras expediciones en la Antártica, la planeación de lanExpedición Endurance fue en extremo cuidadosa. Sin embargo, en sentido estricto, podríamos decir que la travesía de Shackleton fue un fracaso. El rompehielos HM Endurance (que originalmente se llamó Polaris y, como saben, no es buena idea cambiar el nombre de las embarcaciones) quedó atrapado en las aguas congeladas del mar de Weddell en enero del 1915, echando por tierra (o en este caso, en el hielo) las posibilidades de llevar a cabo la expedición. Por otra parte, al conocer la historia la expedición, podemos asegurar que en términos de liderazgo y de resistencia humana, fue un triunfo. 

Atrapado en el hielo que lo presionaba, el HM Endurance, se hundió finalmente en octubre, dejando en una situación de alto peligro a los integrantes de la expedición. Sobrevivir requirió de campamentos improvisados, viajes en pequeñas embarcaciones salvavidas y caminatas de cientos de kilómetros sobre el hielo. La historia es fascinante, hay varios libros y documentales sobre ella, pero lo que me llamó la atención del texto que me enviaron, fue el comportamiento de estos hombres y el liderazgo de Shackleton. Seamos honestos, estar en el fin del mundo, a temperaturas bajo cero, en un ambiente hostil y pocos víveres, es el cocktail perfecto para sacar lo peor de cualquier persona, y en este caso no fue así. ¿Qué fue lo que pasó?  Historiadores y estudiosos del tema, consideran que la clave para sobrevivir fue el liderazgo de Shackleton, que supo anteponer las necesidades de su tripulación a las suyas, lo que logró que tripulación tuviera una actitud paciente, flexible y fuerte para enfrentar la adversidad.


Cito un fragmento del texto que me enviaron:

“Bajo tal presión y a pesar de las pocas posibilidades, uno podría imaginarse que el temperamento de estos hombres habría alcanzado el nivel de quiebre. La paciencia y la consideración no se consideran características que sean utilizadas cuando nos encontramos en situaciones tanto física como mentalmente extremas, pero para Shackleton y sus hombres, eran las que estaban a la orden del día. Como escribió después Worsley en su diario: "Cuando los hombres están tan cansados como lo estábamos nosotros, los nervios están de punta y es necesario que cada hombre haga un esfuerzo por no irritar a los demás. En esta marcha nos tratamos los unos a los otros con mucha más consideración que lo que habríamos hecho bajo circunstancias normales. Nunca he visto buenos modales aplicados tan cuidadosamente que aquellos días por estos viajeros experimentados al estar en una situación de aprieto”.

Cuando estamos en situaciones de presión, en lugar de mostrar consideración, frecuentemente dejamos salir al Mr. Hyde que llevamos dentro. Nos preocupamos más en lo que necesitamos nosotros, que en lo que necesitan los demás. Hacer un esfuerzo por no irritar o tratarse con más consideración, parece sencillo, pero en la situación de la Expedición Endurance debe haber requerido de una gran fuerza de voluntad y el entendimiento de que solamente juntos, lograrían sobrevivir.  No hay duda que los hombres que fueron seleccionados para esta tarea eran fuertes, valientes, competentes y resistentes, pero no fue su valor o competencia lo que les salvó el pellejo, sino la capacidad para ser amables y corteses. 




La mayoría de nosotros no hemos vivido aventuras en el fin del mundo, pero en este año, con la pandemia del covid-19, cada uno ha realizado, con mayores o peores complicaciones su propia Odisea o Expedición Endurance. 


En estos momentos difíciles, necesitamos un líder como Ernest Shackleton que nos ayude a ver luz al final del túnel y sacar lo mejor de nosotros mismos. Es el momento en que los mandatarios de todo el planeta, deberían anteponer las necesidades de su gente a sus ambiciones políticas, buscar que su “tripulación” esté a salvo, en vez de perseguir fama y votos. Tristemente, no todos lo están haciendo. Por eso duele e indigna ver una fotografía de mitin político en donde la mayoría no usa cubrebocas y están sentados uno al lado del otro. Los líderes no son los únicos con actitudes equivocadas. La violencia intrafamiliar ha aumentado en todo el mundo de forma alarmante. De acuerdo con la Fundación Save the Children, durante el confinamiento, las denuncias sobre violencia doméstica aumentaron en un 118 por ciento en relación con el mismo periodo del año anterior. 


La vacuna, si bien avanza, está todavía lejos de ser una realidad. Hay mas conocimiento sobre el virus, afortunadamente, pero todavía no hay una cura. Además de seguir con las medidas de distanciamiento social y aferrarnos al uso del cubrebocas, las lecciones del viaje de Ernest Shackleton, a más de un siglo de distancia, son hoy más vigentes que nunca. Requerimos de la consideración y amabilidad para salir de este problema. La convivencia tan estrecha no es fácil, por lo que hay que recurrir a doble dosis de paciencia y sacar de lo más recóndito nuestras reservas de amabilidad para los demás. Como bien lo dijo Shacklenton: “La mejor forma de resolver nuestros problemas es mirando a nuestro alrededor y encontrando la forma de ayudar a alguien más”.


Buen domingo a todos.


Espero tu opinión dejando un comentario en el blog, en mi cuenta de Twitter @FernandaT


Para Lorenzo con profundo agradecimiento

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