“El superpoder mexicano”
- Fernanda de la Torre V
- hace 12 horas
- 3 min de lectura

Siempre me han gustado mucho los mundiales, mucho más que las olimpiadas. Y no porque me guste particularmente el fútbol, sino porque el ambiente es diferente. Cada cuatro años me pongo en modo mundial, compro el álbum y ando muy pendiente de los resultados de los partidos. En esta ocasión todos fueron a buena hora y pude ver varios.
Que el mundial sea aquí es un plus. Me han tocado tres. Confieso que casi no me acuerdo de México 70, era muy niña, pero sí del 86, y este 2026 ha sido inolvidable. Me encanta ver familias enteras en la calle con sus camisetas verdes desde temprano. Seguramente la mayoría de los que vi hoy no van al estadio, pero ya están con la camiseta puesta y se siente la unión. Este mundial ha sido un respiro, una bocanada de alegría en medio de tantas malas noticias nacionales e internacionales.
En México, Guadalajara, Monterrey o Tijuana, la calidez mexicana salió a brillar. Alguien me dijo en la calle: "me da tanto gusto que el mundo vea otra cara de México. No solo violencia y narcos. Ahora nos ven como somos y seguramente van a querer venir." Pues sí, este tipo de eventos son escaparates, y creo que le hemos dado una bonita cara al mundo. El Estadio Azteca se revela como una catedral del fut, y el mundo se sorprende con la belleza de los estadios de Monterrey y Guadalajara. Cuántos videos de extranjeros felices por nuestra hospitalidad, nuestra cultura y, claro, nuestra gastronomía.
Después de meses de oír que no se esperaba nada de la selección, nos ha dado muchísimas alegrías. Y si bien no obtuvimos el resultado que nos hubiera gustado, México jugó muy bien y perdió ante Inglaterra, gran rival.
México encontró su "superpoder": ser anfitriones de mundiales. Somos los mejores. Pudimos mostrar nuestra calidez y amabilidad en todo su esplendor, y el mundo se dio cuenta. Me salen las lágrimas de emoción al leer los comentarios de personas de diversas partes del mundo elogiando la amabilidad mexicana y sintiendo hermandad con nosotros. Yo no sé ustedes, pero me duele ver en redes críticas a México por la violencia o la corrupción —y sí, son ciertas— pero también lo son nuestras cualidades, y muchas veces se pierden entre las noticias espeluznantes de todos los días.
Mi feed de Twitter es un caramelo para la autoestima mexicana. Coreanos, iraníes, marroquíes, japoneses e ingleses hablan de nuestra cultura, hospitalidad y gastronomía de una forma tan genuina y amistosa que me salen las lágrimas.
Lo que más me gustó fue sentir la hermandad entre los mexicanos. Nada de chairos, fifís, cuatroteros o derechairos. Mexicanos unidos. Y está claro que unidos podemos con todo. Esa solidaridad que es tan nuestra, y que últimamente se ha visto opacada (y con razón) por malos gobiernos, es algo que no debemos olvidar ni enterrar. Juntos podemos.
El reto futbolístico le queda a Rafa Márquez y a la selección, y seguramente nos darán mucha alegría en los siguientes cuatro años. A nosotros nos toca seguir unidos: empezar por no insultar y escuchar a los adversarios políticos sería un primer paso. Necesitamos construir un México que esté a la altura de los mexicanos, donde haya justicia, accountability y mejores condiciones para todos.
¿Y si sí seguimos unidos?
Una disculpa por haber tomado un descanso sin avisar. Muchos temas personales me dejaron sin inspiración. Trataré de volver poco a poco a las columnas semanales.
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