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  • Fernanda de la Torre V

El fanatismo y la congruencia



Cuando uno no vive como piensa, acaba pensando como vive.

Gabriel Marcel (1889-1973)

En 2015 y 2016 Hillary Clinton se vio envuelta en un escándalo por el uso indebido de un servidor para sus correos electrónicos. Resumiendo el problema: en vez de utilizar el servidor del gobierno, Hillary, durante los cuatro años que estuvo a cargo de la diplomacia de los Estados Unidos como titular del Departamento de Estado, utilizó su correo personal, lo cual daba pie a que hubiesen violaciones de seguridad.


El asunto fue investigado por el Buró de Investigaciones Federales (FBI). Recordarán el escándalo que causó dicha investigación. Los republicanos –Donald Trump entre ellos– pusieron el grito en el cielo y la acusaron de haber puesto en peligro la seguridad nacional del país al enviar información clasificada desde un servidor de correo electrónico privado aduciendo que no era la persona adecuada para ocupar un cargo público, menos para dirigir el país.


Finalmente, el FBI concluyo que, si bien Clinton había actuado de forma imprudente, su conducta no había sido ilegal. El Departamento de Justicia cerró el caso al no encontrar indicios para presentar cargos. Pocos días antes de las elecciones, el FBI reabrió la investigación, al buscar evidencias sobre Anthony Weiner, esposo de una asesora de Hilary Clinton en la campaña. Donald Trump manifestó tener un gran respeto por el FBI y el Departamento de Justicia por enmendar el error que habían cometido al no presentar cargos contra Clinton.


Dicho respeto y admiración pareció esfumarse el pasado 9 de agosto cuando el FBI cateó Mar-a-Lago, residencia de Trump en Florida. El expresidente lo definió como: “momentos oscuros para nuestra nación”. Si bien no sabemos el contenido exacto de la orden de cateo, de acuerdo con el periódico The Guardian ésta muestra que el FBI estaba buscando pruebas sobre el mal manejo de documentos clasificados por parte de Trump, incluidos algunos marcados como ultra secretos. Muy grave.


Debería esperarlo, pero no deja de sorprenderme que existan partidarios de Trump que lo defiendan a capa y espada. Parecería que la seguridad nacional deja de ser importante, si trata de su héroe. Los mismos que en su momento criticaron a Hillary por poner en riesgo esa seguridad, ahora critican que el FBI investigue a Trump por algo mucho más grave. Tristemente, su congruencia quedó sepultada bajo su fanatismo.


Me apena reconocerlo, pero en México cojeamos del mismo pié. El pasado 8 de agosto, el presidente Andrés Manuel López Obrador, manifestó de nueva cuenta su intención de que la Guardia Nacional pase a formar parte de la Secretaría de la Defensa Nacional; lo cual contradice plenamente lo dicho anteriormente por el propio Andrés Manuel y muchos seguidores e integrantes de Morena. También, muy grave.


Tal parece que olvidaron lo que hace apenas hace unos años defendían. Afortunadamente, existen las redes sociales en las que varios usuarios les recuerdan sus dichos de antaño evidenciando su incongruencia. Probablemente, al igual que los seguidores de Donald Trump, no cambien de opinión, pero como sociedad nos ayuda a identificar los peligros del fanatismo. La obligación de un político es velar por el bien del país, no por sus intereses personales. Los argumentos que se esgrimieron antes contra la militarización del país siguen siendo válidos; su credibilidad no.

El verdadero caballero es el que solo predica lo que practica. –Confucio


Feliz domingo a todos. Gracias por leerme.


Espero tu opinión dejando un comentario en el blog, en mi cuenta de Twitter @FernandaT o en mi correo: info@neteandoconfernanda.com




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