“¿De verdad es personal… o solo lo parece?”
- Fernanda de la Torre V
- hace 2 días
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Te ha pasado: cuando alguien ocupa tu lugar en el estacionamiento, se te mete en el tráfico o un amigo responde de forma seca, en monosílabos, tendemos a pensar que fue a propósito. Pero no siempre es así.
Si bien es cierto que no todos somos ángeles, muchas veces no hay una intención detrás. Eso que sentimos como algo personal puede deberse a mil causas… y ninguna tiene que ver con nosotros. Tal vez la otra persona no respondió porque tiene mucho trabajo, porque puso el teléfono en vibrador y no vio el mensaje, o simplemente porque está saturada.
Con el tiempo, muchos dejamos de asumir lo mejor de los demás y empezamos a inclinarnos automáticamente por lo peor. Cualquier gesto raro lo sentimos como un ataque personal. Pero aquí viene la parte incómoda (y liberadora): la mayoría de las veces, no se trata de ti.
Hay una diferencia enorme entre alguien que no sabe y alguien que quiere hacer daño.
Lo primero es ignorancia; lo segundo, malicia.En el primer caso, la persona no tenía intención de lastimarte; en el segundo, sí.
El problema es que es imposible conocer con certeza la intención de los demás. Por eso, podemos optar por darles el beneficio de la duda y pensar que, en la mayoría de los casos, no buscaban ignorarte ni hacerte sentir mal. Pero —y esto es importante— ese beneficio también tiene un límite.
Si alguien rara vez responde tus mensajes o muestra poco interés de forma constante, quizá no se trata de un mal día. Tal vez simplemente no tiene interés en una relación contigo, ya sea de amistad, trabajo o algo más. Y eso también hay que saber leerlo y actuar en consecuencia.
Pensar que todos quieren hacernos daño es un error. No sabemos lo que los demás están viviendo. Tal vez tuvieron un mal día, no durmieron o simplemente necesitan espacio. Pero irnos al otro extremo también lo es. Justificar siempre el comportamiento de los demás puede hacernos ignorar señales importantes. Sí hay personas que actúan con malicia. Como en todo, el equilibrio es clave.
No se trata de vivir pensando que el mundo está en tu contra, pero tampoco de normalizar la falta de interés o los comentarios hirientes.
Si alguien critica constantemente tu aspecto o hace comentarios incómodos disfrazados de “broma”, probablemente sí hay una intención de lastimar. Y ahí, lo más sano es tomar distancia.Dar el beneficio de la duda no significa ser ingenua. No significa permitir todo ni ignorar señales reales de alerta. Pero el beneficio de la duda tiene límites. No debemos ignorarlos.
Espero tu opinión dejando un comentario en el blog o en mi cuenta de X: @FernandaT.


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