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  • Fernanda de la Torre V

Contexto y congruencia necesarios.




“Separe el texto del contexto y todo lo que queda es una estafa” –Stewart Stafford


Contexto. Las cosas no pueden ni deben analizarse como hechos aislados sino como parte de un todo. Cuando escuchamos una declaración, lo primero que necesitamos saber es en el contexto que se dijo para entender su sentido. Al no hacerlo, nos quedaremos a medias o con una impresión equivocada.


Trato de imaginar cómo será el planeta en cinco siglos. Me parece imposible. Supongo que si le hubiéramos pedido a Cristobal Colón o sus tripulantes que imaginaran un mundo con sistemas de posicionamiento global, teléfonos celulares, aeroplanos, rascacielos, autos y refrigeradores ni siquiera nos hubieran entendido. No podemos juzgar a las personas que vivieron hace 500 años con los estándares y leyes de hoy. Lo que sí es necesario es poner y explicar las cosas en su debido contexto.


Imaginemos que dentro de cinco siglos se considera un delito imperdonable comer productos lácteos. Sería absurdo que se exigiera a mis descendientes en el siglo XXVI disculparse por tener una antepasada que bebía leche o comía queso (que no es queso). El consumo de lácteos en el año 2020 no es un delito, hasta donde sé, en ninguna parte del planeta. Tampoco sería justo exigir una disculpa por algo que ellos no hicieron. Quizá, lo que sería de utilidad, más que un juicio, sería explicar cómo funcionaba la sociedad en ese momento y por qué nos alimentábamos cómo lo hacemos. Dar un justo contexto al consumo de lácteos en el siglo XXI.


Usamos la expresión “poner a alguien en un pedestal” para enaltecerlo, glorificarlo. Por ello, las estatuas que están sobre pedestales, conmemoran a aquellos hombres y mujeres cuyas acciones destacan de las de la mayoría. Su valor y entrega han beneficiado la vida de muchos. Cuando miramos una estatua, recordamos la vida y obra de esa persona y nos sentimos inspirados por sus logros ya que nos enseñan que es posible enfrentar las situaciones difíciles de una mejor manera. ¿Qué pasa cuando una estatua no cumple con el propósito de inspirar y ser un ejemplo a seguir y es más bien el testigo mudo de un pasado vergonzoso?


Es necesario entender que todos somos una amalgama de claroscuros. No hay héroes inmaculados. Por otra parte, hay que situar a la persona en su contexto histórico. Sin ellos es mirar solo unas piezas, no el rompecabezas completo. Nos quedaríamos a medias sin entender ni aprender. Si vamos a quitar una estatua de su pedestal, resulta imperante entender las razones para ello. Es necesario estudiar al personaje en cuestión, aprender cómo era contexto histórico y valorarlo. Quizá la estatua esté mejor y aporte más valor en un museo, que sobre un pedestal o quizá no. Lo que nos va a enriquecer como sociedad es conocer más de su historia y discutirlo. Organicemos foros, hablémoslo en las sobremesas, escuchemos, estudiemos y aprendamos. Después de eso valoremos si debe seguir en su pedestal o ir a un museo.


Congruencia. Es importante señalar la doble moral del mundo en que vivimos. Mientras que Disney añade nuevas advertencias de racismo al comienzo de películas como Dumbo, Peter Pan o El libro de la Selva, apenas en febrero de año, la misma industria en Francia premió con el César a mejor director a Roman Polanski por su película J’accuse. Premiaron a un violador confeso de una niña de 13 años, excusándolo con el pretexto que son hechos que sucedieron hace mucho tiempo (cierto, pero el delito no ha prescrito y es bastante más reciente que la película de Blanca Nieves) y argumentando que una cosa es la obra y otra su creador y que deben separarse. No. No podemos separar a las personas de sus obras. Las leyes de protección a los animales cuando se filmó Bambi, no eran las mismas que existen hoy. Sin embargo, en 1977, la violación sí era un delito tipificado y el director se declaró culpable. Seamos congruentes.


Hoy, no hay lugar para medias tintas, ni para ambigüedades. El odio, el terror, la violencia deben ser fuerte e inequívocamente condenados, sin importar el talento del perpetrador. Punto. No hay justificación para ello. Monumentos que recuerdan la opresión y esclavitud no tienen cabida en lugares públicos. Deben estar en museos en dónde podamos entender su contexto. Violadores como Polanski, deben purgar su condena en la cárcel, no ser galardonados con reconocimientos. Necesitamos contextos y congruencia para construir una sociedad mejor.


Buen domingo a todos.


Espero tu opinión dejando un comentario en el blog, en mi cuenta de Twitter @FernandaT o enviando un correo a: info@neteandoconfernanda.com


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