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  • Fernanda de la Torre V

Si los muros hablaran - Kasbah Ait Ben Haddou



Mis muros están hechos de piedra y arcilla roja. Han sido fortificados con los pasos, que durante siglos, recorrieron la ruta de comercio del desierto y a últimas fechas, por la industria cinematográfica. Mi historia es poco común, lo sé. Pocas fortalezas pueden decir lo mismo, pero yo soy la Kasbah de Ait Ben Haddou y todo lo que les cuento es cierto.

Me encuentro a las orillas de la cordillera del Atlas, cerca del desierto que hoy llamamos Sahara, en la provincia de Ourzazate en Marruecos. Durante siglos, mis muros han resguardaron a los comerciantes que han recorrido África para conseguir esos productos que quitan el aliento. Año tras año, los vi pasar cargados de oro, marfil, especias y, en ocasiones, de esclavos. Fui testigo de sus paso para llegar al corazón de África y los ví partir hacía el Levante. Cruzar el desierto no es fácil, para los comerciantes es aún peor. El comercio es sinónimo de riqueza y eso atrae a bandidos dispuestos a todo para apoderarse de sus tesoros. Por ello, las carvanas podían llegar a tener hasta doce mil camellos. Por esas mismas razones me convertí en una Kasbah o ciudad fortificada. Mis muros, altos e imponentes son indispensables para proteger a mis habitantes.

Llevo el nombre del buen Ben Haddou, quien me mandó construir en el año 757. Como les explicaba, mi destino ha estado siempre ligado al comercio, florecimos juntos. Empecé como una pequeña construcción y conforme las rutas de comercio cobraron importancia, mis muros lo hicieron también. Mi punto de esplendor fue a finales del siglo XVI. Fui creciendo y transformándome durante siglos para tener el aspecto que tengo hoy día.

Si algo he aprendido es que todo cambia, se mueve y desaparece como las huellas de los comerciantes entre las arenas del desierto. Hoy, las caravanas son de autobuses con turistas que vienen a conocerme. Al igual que en otros tiempos, me visitan antes o después de sus aventuras en el Sahara, al que llegan en modernos vehículos. Los camellos sólo se usan una muy pequeña parte del trayecto.

Mis muros ya no dan alojamiento a los viajeros. De hecho, desde que me nombraron Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO solamente diez familias viven entre ellos. Del otro lado del río, cerca de la carretera, construyeron una ciudad más moderna a fin de que mis habitantes pudieran vivir más cómodamente, con los avances necesarios para ellos y para los turistas; sin que esto dañara aún más mis muros milenarios. A lo lejos veo los viajeros calmar sus sed y descansar antes o después de visitarme.

Lo que no ha cambiado es el ingreso, como hace miles de años, aún hoy, se tiene que cruzar el río saltando de una piedra a otra para llegara mis murallas. Mientras se acercan a mis muros tratan de recordar en qué película los han visto antes ¿Será en El Gladiador o en Lawrence de Arabia? ¿Quizá en Kundún o en la Joya del Nilo? ¿La última tentación de Cristo o una película de James Bond? Lo cierto es que la respuesta correcta es en todas. Por mis dimensiones, mi belleza y mi estado de conservación, mis muros –que arrancan suspiros a sus visitantes– son un inmejorable set para las grandes producciones cinematográficas. Desde hace más de medio siglo, mis muros han sido mudos protagonistas de varias películas. Además de la derrama económica para el lugar, muchas donaciones se han hecho para conservarme y restaurarme. De hecho mi imponente portal fue construido para una película: La Joya del Nilo.

El cruzar ese portal es un viaje en el tiempo. Mis muros te rodean y de pronto, no hay más que arcilla roja, arena, el calor del desierto y el verde de las palmeras. Paso a paso, entre mis calles estrechas puedes sentir que eres un comerciante descansando antes de proseguir tu camino o soñar que eres el protagonista de alguna de tus películas favoritas. Yo soy Ait Ben Haddou y me gusta que mis muros hagan esos sueños realidad.


Feliz domingo a todos. Gracias por leerme.

Espero tu opinión dejando un comentario en el blog, en mi cuenta de Twitter @FernandaT o en mi correo: info@neteandoconfernanda.com


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