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  • Foto del escritorFernanda de la Torre V

Mentiras…



Mentiras enormes como catedrales o mentiras sin importancia. Hay quienes lo hace divinamente bien, otros de un modo bastante torpe. Si algo nos hermana a todos los seres humanos del planeta es que todos, sin faltar ninguno –y desde bastante corta edad– hemos mentido alguna vez.


Ser un buen mentiroso no es algo fácil. Para mentir bien hay que tener una memoria privilegiada a fin de no caer en contradicciones; y sobre todo que no te importe que te descubran en la mentira. Por que es simplemente cuestión de tiempo. Las mentiras tarde o temprano serán descubiertas. Sólo ganamos un espacio temporal de alivio; con el tiempo, terminaremos en un problema mucho más grave y con peores consecuencias que lo que hubiese sido decir la verdad. Además, la confianza que perdemos difícilmente la recuperaremos. Muchas veces el enojo no proviene del hecho, sino de la mentira para cubrir este hecho.  Uno pensaría que en estos tiempos en que casi todo lo que hacemos que todo queda documentado ya sea en una grabación, video foto, sería más fácil detectar los engaños y por lo mismo habría, si no más honestidad, más cuidado al mentir. Las llamadas “mentiras piadosas” no dejan de ser mentiras y existen pocas justificaciones para usarlas. La verdad por dura que sea, duele una vez, las mentiras son un tormento continuado. Si todos lo sabemos ¿por qué mentir?


Lo verdaderamente grave de las mentiras, es que muchas veces creemos las nuestras y nos engañamos. Y sí, no hay peor ciego que el que no quiere ver.  Por algo dicen que el ser humano es el único animal capaz de engañarse a sí mismo y no es una cualidad.


En términos de política, creo que sí algo quedó claro es que estamos hartos de las mentiras y la falta de honestidad. Leí en un artículo por ahí, que se calcula que cada día oímos o leemos más de 200 mentiras. Y ojo, mentir también implica proporcionar la información a medias, ocultándola o invocar a la realidad alterna con “otros datos”.  Donald Trump mentía con frecuencia y sigue haciéndolo. De acuerdo con la consultora SPIN, de Luis Estrada, Andrés Manuel López Obrador en cuatro años logró triplicar las mentiras de Trump. Eso fue en abril del año pasado, hoy serán más. ¿Terminará su sexenio como el presidente con más mentiras documentadas? ¡Qué lejos están los días de la “honestidad valiente”!


¿Vas a la marcha hoy? La democracia no puede construirse con mentiras ni con otros datos. Necesitamos comprender la realidad que vive el país para poder cambiarla.



Gracias por leerme. Buen domingo a todos.


Espero tu opinión dejando un comentario en el blog, en mi cuenta de Twitter @FernandaT o enviando un correo a: info@neteandoconfernanda.com


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