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Lo siento, Amber, violencia es violencia


Amber Heard y Johnny Depp en la premiere de Black Mass, 2015

En el audio, se escucha a la actriz Amber Herd decir: “Pueden decirle a la gente que fue una pelea justa y ver qué piensan el jurado y el juez. Dile al mundo, Johnny, dile, Johnny Depp, yo Johnny Depp, un hombre, yo también soy víctima de violencia doméstica”. Ella continuó: “Y yo, ya sabes, es una pelea justa. Y mira cuántas personas creen o se ponen de tu lado”.


A pesar del fallo en su contra en el juicio–, Amber Herd tiene razón: pocas personas creen que los hombres pueden ser víctimas de la violencia doméstica, aunque es también una realidad. Tenemos la creencia estereotipada que únicamente las mujeres son víctimas de la violencia doméstica, y en los casos en que la víctima es un varón no la condenamos de la misma manera.

En mayo de 2014, mucho antes del movimiento #Metoo, en la Gran Bretaña tres cámaras ocultas captaron las reacciones de los transeúntes ante dos situaciones de violencia en la que una pareja discute acaloradamente. Puedes ver el video aquí. En el primer caso, es el hombre el agresor. Todos los que pasan a su lado lo increpan y amenazan con llamar a la policía; o se solidarizan con la mujer y le dicen que no tiene porque aguantar ese trato. El segundo caso, es ella quien agrede a su pareja. A pesar de ser una situación similar a la anterior, la reacción de los terceros es diametralmente opuesta. Lejos de intervenir, miran la escena entre curiosos y divertidos. Nadie se acerca, o amenaza con llamar a la policía. No se solidarizan con la víctima y ninguno le dice a la mujer que se calme. Después de esta escena vemos un texto que explica que el 40 por ciento de los hombres en el Reino Unido son víctimas de la violencia doméstica y termina con la etiqueta #Violenceisviolence.

A pesar de ser una realidad, el tema de la violencia doméstica hacia los hombres es, desafortunadamente, un tabú en nuestra sociedad. El que un varón permita que alguien del “sexo débil” lo maltrate no lo hace una víctima, lo convierte en un tonto. Hay pocas denuncias por parte de ellos y por ende, es difícil contar con estadísticas o información respecto a la gravedad de éste problema. Si bien es cierto que la mujer es víctimas de la violencia con mayor frecuencia; existen también hombres que lo son. El hecho de que sean menos, que haya poca información y le demos poca atención, no desaparece el problema ni lo hace menos grave.

Por supuesto que la violencia en contra de las mujeres en nuestro país es alarmante y un problema que grave que atender con urgencia y no debemos quitar el dedo del renglón por ningún motivo. Sin embargo, no podemos ignorar que hay otras víctimas de la violencia doméstica –aunque sean una minoría– y que también merecen ser tomadas en cuenta. Violencia es violencia y debe ser condenada independientemente del género. La violencia es un tema en el que no debemos de tener un doble rasero. Quizá, por lo mismo, me sorprendió el artículo de Raven Smith titulado: Por qué es hora de creer a Amber Heard publicado en la revista Vogue en el que su autora manifiesta: “Aunque llevo un tiempo barruntándolo, ya no puedo seguir “jugando a dos bandas”. Es hora de trazar una línea. Ha llegado el momento de creer a las mujeres, a todas las mujeres. Hay que creer a Amber Heard. Los tribunales británicos creyeron que Depp golpeaba a su exmujer. ¿Qué nos frena a los demás?”


La credibilidad no puede basarse por cuestiones de género, sino en evidencia. Esto implicaría que los varones perderían su derecho a la presunción de inocencia y yo no quiero vivir en un mundo así. En el caso de Depp-Herd, si algo nos quedó claro es que era una relación tóxica y ambos lo fueron. Pero la toxicidad de la relación, no es lo que estaba en tela de juicio, sino la intención de difamación. El pretender que hay que creerle a todas las mujeres como propone Raven Smith, tiene la misma lógica equivocada como la de aquellos que creen que las mujeres deben de votar por otra mujer por el simple hecho de ser mujer. Estaré de encantada de darle mi voto a una mujer si considero que es la persona mas adecuada para el cargo y también de creerle si la evidencia la respalda, no por cuestiones de género.


Se suele representar a la justicia con una balanza y una espada llevando una venda en los ojos. Esta venda representa la imparcialidad, ya que la justicia debe ser impuesta objetivamente, sin miedo ni favoritismos, sin mirar la identidad, género, el dinero o el poder. La justicia debe ignorar quién es la víctima o el victimario, para juzgar el únicamente hecho. En este caso, el hecho es que debemos reconocer que los hombres también pueden ser víctimas de violencia doméstica y como dije anteriormente: Violencia es violencia y debe ser condenada, independientemente del género.


Feliz domingo a todos. Gracias por leerme.

Espero tu opinión dejando un comentario en el blog, en mi cuenta de Twitter @FernandaT o en mi correo: info@neteandoconfernanda.com

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