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¿Transformación o gatopardismo?




Transformar: Del latín  transformāre. Hacer cambiar de forma a alguien o algo.


A los políticos del partido en el poder, empezando por el presidente Andrés Manuel López Obrador, les gusta hablar de transformación. “La Cuarta Transformación de México” han repetido durante este largo sexenio. Pero como dice el refrán del dicho al hecho, hay mucho trecho. Ahora que estamos en tiempos electorales, es necesario revisar los hechos, no las palabras.


Centrémonos en un punto: la salud. En el blog de la Secretaria  del Gobierno de México del 19 de mayo de 2019, la entonces Subsecretaria de Integración y Desarrollo del Sector Salud, Asa Cristina Laurell, dijo que: “la esencia de la Cuarta Transformación de México es poner en primer lugar a la población más rezagada y hacer efectivo el derecho a la protección de la salud”.  Preguntémonos ¿se transformó el sistema de salud? La promesa del presidente de tener un sistema de salud “como Dinamarca” se ha venido aplazando y ya no fue en diciembre del año pasado, ni será en marzo de éste año y dice que quedarán listas antes de que termine su sexenio. Muchas palabras, nulas acciones. De acuerdo con José Nabor Cruz Marcelo, del Coneval, “el porcentaje de personas con carencia de acceso a los servicios de salud pasó del 16.2 a 39.2 % entre 2018 y 2022, lo cual representa un cambio de 20.1 a 50.4 millones de personas en esa situación”.  Podrán tener otros datos, pero la realidad es que la transformación para mejorar el sistema de salud, empeoró considerablemente. ¿De esto queremos un segundo piso? La gran tragedia es que en materia de corrupción, seguridad y educación, la situación es similar.


Por casualidad me topé con un artículo que escribí para Milenio en junio 2018, titulado “Mexico necesita un cambio, no gatopardismo” que copio a continuación, para facilitar su referencia. Díganme ustedes si después de seis años hubo una transformación o gatopardismo.


México necesita un cambio, no gatopardismo.


 Cambio: Acción o transición a un estado diferente. Diferente, que no se parece, ahí está la clave. Un cambio nos impide volver a lo que alguna vez fuimos. No podemos volver a la adolescencia una vez que llegamos a la edad adulta; tampoco un adolescente puede volver a la niñez. Una vez que alguien realiza un cambio interno, difícilmente puede volver a lo que algún día fue. Es este país que de demento se encuentra tan polarizado, si en algo podemos decir que estamos de acuerdo es en que México necesita un cambio. Necesitamos transitar a un estado diferente, porque la corrupción, violencia e inseguridad resultan insoportables.


Ante el escándalo que se suscitó en redes al conocer los gastos de la senadora Layda Sansores, me sorprendió encontrar en Twitter memes y comentarios que en vez de pedir una investigación u aclaración del asunto; defendían “el derecho a elegir quién los robe”. Cito algunos: “San ATEO: (@San_ATEO) “Voto por MORENA porque estoy harto de que me robe el PRI y el PAN. Ahora se me da la gana de que me robe AMLO… también tiene derecho”. Tdc: (@tcd10663885) Ahora quiero que me robe amlo cual es tu pedo???” O bien:  Juan Carlos Romero C (@chincolito75) “Muera el PRI no estoy dispuesto a que me sigan robando mi tranquilidad y si de robar se trata prefiero que ahora me robe AMLO”.


No son tuits aislados hay varios en el mismo sentido. Desconozco si sean bots o personas reales. Lo que me parece preocupante es el pensamiento que se esconde en esos tuits.  No hay un deseo a un cambio sino a seguir en el mismo infierno, pero con diferente diablo. O en este caso: con los mismos políticos corruptos, misma mafia del poder, mismos negocios chuecos, pero con diferentes nombres.  No es repudiar la violación a las normas, sino cambiar simplemente el nombre del violador. Una tragedia.


Giovanni di Lampedusa escribió en 1957 una novela fue merecedora de varios premios, entre ellos el Premio Strega. En Il Gattopardo, Lampedusa narra  la historia de la llegada de Garibaldi a Sicilia. El príncipe Fabrizio se indigna al saber que su sobrino Tancredo está del lado de Garibaldi; pero se tranquiliza cuando su sobrino le dice: “Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie”. Esta frase se ha traducido en la política como el “gatopardismo”.


Por ello, cuando leo estas frases en Twitter, no puedo más que pensar en Lampedusa y sentir que el alma se me encoge. ¿Misma mafia, otros nombres? ¿Misma impunidad, otros los impunes?.¿Vamos a justificar en otros lo que ahora criticamos? ¿Aplaudiremos los actos que hoy reprobamos, sólo por ser de otro partido? ¿Es eso lo que queremos? ¿Lo que México necesita? ¿Es el país en el que queremos vivir?, ¿El que dejaremos a nuestros hijos? ¿En serio? México necesita un cambio, no una simulación. Ésta no cambiará la violencia, pobreza y el dolor que padecen muchos.


Sí, cada uno es libre de elegir a quien le plazca este 1º de julio y por las razones que les parezcan válidas, aún si éstas son absurdas como “prefiero que me robe otro”. El voto es libre. Sin embargo, los invito a reflexionar si lo que queremos es gatopardismo o un cambio. Cambiar no es fácil, requerirá del esfuerzo de todos, pero es posible. Un cambio verdadero exige congruencia, esfuerzo y determinación. Fortalecer instituciones, luchar contra la corrupción. Aplicar la justicia a quien la cometa una falta, independientemente de su nombre o partido, si nos parece simpático o aborrecible.  Tener un diferente diablo en el infierno, no mejora las condiciones dentro del mismo, sigue siendo infierno.


Gracias por leerme. Buen domingo a todos.


Espero tu opinión dejando un comentario en el blog, en mi cuenta de Twitter @FernandaT






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