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  • Fernanda de la Torre V

¿Te aterra San Valentín?



A fines del año pasado, me comentaba una amiga de lo difíciles que son fechas como la Navidad y el Año Nuevo para quienes han perdido un ser querido o han pasado recientemente por un divorcio. Malas noticias. Otra de las fechas que aterroriza a muchos se acerca: el Día de San Valentín. Muchos solteros se sienten solos ante la avalancha de los comerciales de anillos de compromiso, cajas de chocolate en forma de corazón y ositos de peluche. Esta sensación de soledad puede provocar ansiedad y si no tenemos cuidado podemos acabar mandando un texto a un ex o saliendo con algún “peor es nada”.


Hay quienes piensan que la soltería es un mal del que hay que curarse como sea. Carla es una mujer muy capaz, guapa, trabajadora de 35 años y ¡oh pecado! no tiene novio. Hace unos días hablábamos de lo molesto que es que el mundo te perciba como “defectuosa” o “perdedora” por ser soltera. El no tener un hombre a tu lado habla de una carencia, falla, defecto, disfuncionalidad o exceso. En otras palabras: no es posible que seas “normal” si estás soltera.


Ella comentaba cómo sus amigas casadas la veían con cara de mortificación y lástima. En todas las reuniones escuchaba el detestable: “¿y tú para cuándo?”, o le preguntaban si había conocido a alguien interesante últimamente. Fuera del tema del galán o prospecto, no tenían el menor interés en su vida. Jamás le preguntaron por sus logros o su chamba. Sensata, Carla nunca les dijo que que andar “luciendo unos cuernos” del tamaño del Monumento a la Revolución, andar con un “peor es nada” o vivir en matrimonios claramente infelices, como era el caso de varias de sus verdugos no le parecía tan “normal”. Sólo limitó sus visitas a lo estrictamente indispensable. Tratar de explicarles los aspectos positivos de la soltería a quienes piensan que es una maldición, es una pérdida de tiempo.


La percepción de la soltería puede ser un problema y no sólo para las mujeres. A cierta edad, los hombres también lo padecen. Muchas mujeres prefieren que si les presentan un hombre que pasa de unos 38 o 40 años, sea divorciado. “No, a ese no no me lo presentes. Si es soltero a los 45, debe ser rarísimo”. Dijo Malena cuando le iban a presentar a un galán. No se molestó por preguntar nada más. Simplemente sumó la edad con el estado civil y el resultado fue un rotundo no.


Dado que “mes” de la amistad y del amor está a punto de empezar (en otros países es sólo el día de San Valentín, pero aquí es todo un mes) y es buen momento de pensar si las razones por las que quieres tener una relación son saludables o si es una mejor opción permanecer soltero.

“Presión familiar” Quizá sea la más común y la más peligrosa. Entrar en una relación por una obligación no es una razón saludable para comenzar una relación. Tratar de cumplir las expectativas de tus familiares, puede ser una carga enorme. No sólo para las relaciones, sino en cualquier otro ámbito.


“Presión Social” No sólo la familia ejerce presión en los solteros, la presión social puede también ser sofocante. El constante de recordatorio de los amigos sobre tu estado civil puede sacar de sus casillas a cualquiera, como en el caso de Carla. El estar en pareja está muy arraigado e nuestra estructura social y no es fácil romper con la regla que ha prevalecido durante tantos siglos. Afortunadamente, no es necesario aceptar estas estructuras solamente para tener a los familiares o amigos contentos. Cada uno sabe cuándo es el momento adecuado para estar en pareja, si es que quiere hacerlo.


“Me siento sólo” Comenzar una relación por soledad rara vez es una buena idea. La soledad, la desesperación o la baja autoestima no son las características ideales para comenzar nada, mucho menos una relación. Lanzarse a una relación con la primera persona que muestre interés para curar el aburrimiento o la soledad, rara vez sale bien o dura mucho.


“Reloj biológico” Las personas sin hijos también pueden acelerar el proceso de encontrar pareja para “ganarle al reloj biológico” y comenzar una familia. Querer criar hijos con alguien no es suficiente para consolidar o garantizar una unidad familiar. El objetivo de la paternidad o la maternidad, eclipsa las preguntas importantes que deben hacerse y que son los ladrillos que construyen los cimientos de la relación.


Si alguna de las razones anteriores te suena conocida, quizá lo mejor es pensar por qué quieres estar en una relación. Quizá sea un buen tiempo para empezar a mejor a la relación más importante de tu vida que es la que tienes contigo mismo.


Buen domingo. Gracias por leerme.


Espero tu opinión dejando un comentario en el blog, en mi cuenta de Twitter @FernandaT o enviando un correo a: info@neteandoconfernanda.com

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