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  • Fernanda de la Torre V

¿Nos están haciendo gaslighting?



En 1938, se estrenó en Londres la obra de teatro de Patrick Hamilton Gas Light (luz de gas) en la que narra la historia de el señor Manning, quien trata de manipular psicológicamente a su esposa y convencerla de que está loca. Para ello, él le desaparecía ciertas pertenencias y bajaba la intensidad de las luces de gas, haciéndole creer que brillaban con la misma intensidad de antes. La obra obtuvo un gran éxito y fue llevada a la pantalla por el director George Cukor en 1944 con Ingrid Bergman y Charles Boyer en los papeles principales. De esta obra, se deriva el termino Gaslighting (palabra que se usa también en español, pero que algunos traducen como: “hacer luz de gas”) para referirse al abuso psicológico en el cual se manipula y modifica la percepción de la realidad de otra persona y hace que ésta dude de su propio criterio (“Eres muy insegura”, “ay qué sensible”, “tu no recuerdas bien las cosas”, “no fue así”, “siempre tergiversas todo”).


Al ser un abuso gradual, el gaslighting es difícil de detectar. Por otra parte, es probable que la persona que realiza el abuso se encuentre en una posición de autoridad, por lo que es difícil cuestionarla. Cuando una persona es víctima del gaslighting se siente insegura, ansiosa, confundida y duda de sí misma y de su memoria.

De acuerdo a un artículo publicado en la revista Medical News Today, una persona que experimenta este tipo de abuso:

  • Puede sentirse confundidos y constantemente dudan de sí mismos

  • Les resulta difícil tomar decisiones sencillas

  • Se preguntan con frecuencia si son demasiado sensibles

  • Pueden volverse retraídos o poco sociables

  • Se disculpan constantemente con la persona abusiva

  • Pueden llegar a defender el comportamiento de la persona abusiva

  • Mienten a familiares y amigos

  • Pueden sentirse desesperanzados, tristes, devaluados o incompetentes

De acuerdo con el artículo mencionado, la persona que comete el abuso es generalmente una persona narcisista, con una constante necesidad de ser admirados, la creencia de que son mejores que los demás y una carencia de empatía por los sentimientos de otros.


Este tipo de abuso puede realizarse entre parejas, padres e hijos, profesionistas y, desde luego, pueden realizarlo los políticos.


El gaslighting político ocurre cuando una persona o grupo político utiliza mentiras, negaciones o manipula información para controlar a las personas. Esto incluye: restar importancia a los hechos u ocultar cosas que su administración ha hecho mal, desacreditar a los oponentes políticos basándose en la inestabilidad mental o usar la controversia para desviar la atención de eventos importantes. ¿Les suena conocido?


En un artículo titulado “Lies, Gaslighting y Propaganda” publicado en el Buffalo Law Review, cita como ejemplo de este tipo de manipulación política las palabras del entonces Secretario de Prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, al afirmar que la asistencia a la toma de posesión de Donald Trump había sido la mayor en el mundo (a pesar de la irrefutable evidencia fotográfica que desmentía esta afirmación), y sostiene que: “Si bien Spicer más tarde expresaría su arrepentimiento por su manejo de la conferencia de prensa, su deshonestidad descarada introdujo al mundo a un estilo de comunicación que llegó a caracterizar a la administración Trump”.


En nuestro país no se cantan mal rancheras. No nos engañemos. Frases como: “Tengo otros datos”, “No somos iguales”, “en las épocas del neoliberalismo…”, y muchas otras frases que escuchamos frecuentemente son gasligting. No hay “otros datos” sobre seguridad, empleo, economía, o pobreza (por citar algunos ejemplos en los que el presidente López Obrador afirma tener otros datos), existen los datos oficiales y lo que esto reflejan. Por otra parte, las conductas de esta administración son muy similares a las de administraciones anteriores. A pesar de la insistencia por afirmar que se acabó la corrupción, lo cierto es que la mayoría de las compras del gobierno se realizan por adjudicación directa. Nos puede gustar o no, pero es lo que verdaderamente ocurre.


Otros responsables del gaslighting, son los corifeos y aplaudidores del gobierno, que intentan manipular la información para distraer de lo que sucede en la actualidad. Triste ejemplo de lo anterior son las declaraciones del subsecretario López Gatell en el programa ChamucoTV, al acusar de golpistas a los papás de niños con cáncer.


Sí. Hay quienes tratan hacernos dudar de nuestra percepción de la realidad o gaslighting; no debemos permitirlo. Identificar un problema y reconocerlo, es el primer paso para resolverlo. Mientras haya quienes traten de endulzar o alterar la realidad, seremos incapaces de cambiar los grandes problemas que afectan al país. Buen domingo a todos y gracias por leerme.


Espero tu opinión dejando un comentario en el blog, en mi cuenta de Twitter @FernandaT o enviando un correo a: info@neteandoconfernanda.com


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