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  • Fernanda de la Torre V

Etiopía y la búsqueda de los tesoros robados

Alemayehu proviene de una dinastía que se remonta hasta el Rey Salomón y Makeda, Reina de Saba.

Princípe Almayehu con vestimenta occidental (Wikipedia)

No sé si por estar un tanto harta de las campañas electorales, o porque la historia de Etiopía es uno de mis temas favoritos, me llamó tanto la atención un artículo publicado en Atlas Obscura sobre la petición a Reino Unidos de la devolución de unos manuscritos que fueron robados en el siglo XIX. Si bien la petición no tiene nada de particular; lo que resulta sorprendente es que junto con los manuscritos, el ejercito británicos se llevó también a un príncipe, el príncipe Alemayehu, heredero al trono, quien no volvería a ver su amado país. No conocía la historia, así que me clavé buscando información sobre el tema y les presento un resumen de lo que leí, con la esperanza de que lo encuentren tan interesante como me lo pareció.

Alemayehu proviene de una dinastía que se remonta hasta el Rey Salomón y Makeda, Reina de Saba. Su padre el Emperador Teodoro II, un hombre devoto, (hay que recordar que Etiopía fue el segundo país en adoptar el cristanismo) se encontraba en la fortaleza de Magdala, situado las montañas del norte de Etiopía cuando llegó el ejercito británico comandado por Robert Napier en 1868. Su llegada marcó el triste desenlace años de tensiones, negociaciones fallidas debidas a la toma de prisioneros europeos por parte de Teodoro. Desesperado, la mañana del 13 de abril, cuando escuchó al ejercito en la lejanía, Teodoro II, negus negusti (rey de reyes) de Abisinia, tomó el revolver que años antes le había obsequiado la misma reina Victoria, lo colocó en su boca y disparó. Antes de refugiarse en Magdala, Teodoro II había reunido los mejores manuscritos del país, para una biblioteca y una iglesia que pensaba construir.

Robert Napier y su ejercito arrasaron con esos manuscritos y con todos los objetos de valor que encontraron en su camino, incluyendo el príncipe Alemayehu de tan solo siete años. El joven príncipe inició contra su voluntad, una travesía a un reino desconocido. Su madre, quien lo acompañaba, murió antes de llegar a la costa, dejándolo huérfano y el príncipe quedó bajo el cuidado del Capitán Tristam Speedy. Cuando finalmente llegó a Inglaterra, la Reina Victoria lo tomó bajo su tutela y comenzó sus estudios en ese país. A pesar de sus repetidas súplicas para regresar a su país, a los 17 años se matriculó en la academia militar de Sandhurst, que no fue de su agrado, por lo que se cambió a Headenly, en Leeds. A la semana de su llegada, el contrajo pleuritis y falleció días después. Consternada por la noticia, la Reina Victoria pidió que lo enterraran en el Castillo de Windsor en noviembre de 1879. En su lápida puede leerse: “Cuando era un extraño, ustedes me albergaron”.

Las fotografías que encontré en Internet de Dejazmatch Alemayehu Teodoro, muestran a un joven con rostro sombrío y una mirada de infinita tristeza. ¿Cómo podría ser de otro modo? Solo, viviendo en un país extraño, sin ningún familiar cercano. Una trágica y corta vida.

Desde 2002 el gobierno etíope pidió la repatriación de los restos del príncipe Alemayehu, a fin de conmemorar su milenio en 2007 (hay que recordar que en Etiopía se rigen por el calendario Juliano, por ello celebraron el milenio 7 años después). Así mismo, ha solicitado que regresen todos los tesoros y manuscritos que se obtuvieron indebidamente. Tristemente, a pesar de que en todos los artículos que encontré de 2005 a 2017 se muestran optimistas sobre el tema, lo cierto es que a la fecha, los restos de este príncipe solitario continúan en tierra inglesa; así como los manuscritos y coronas. Tal parece que Etiopía continuará en la lucha por la devolución de sus tesoros robados. Quienes sí devolvieron lo que no les pertenecía hace un par de años, fueron los descendientes de Robert Napier, quien al parecer fue el único ganador en esta triste historia ya que al finalizar esa expedición fue nombrado Barón de Magdala y le otorgaron una pensión de por vida. Esperemos que los restos de Alemayehu puedan descansar algún día en su casa.

Buen domingo a todos.


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