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  • Fernanda de la Torre V

Enojo y regaño: no son una buena combinación





Todos los años, por estas fechas, abundan los spots en radio y televisión que publicitan de los logros del gobierno en turno antes del informe el 1º de septiembre. No es algo nuevo y el éste año no es la excepción. Ultimamente, he visto y escuchado varios anuncios del presidente Andrés Manuel López Obrador en ese sentido.


En uno de los spots, nuestro actual mandatario dice que “no son iguales” ya que en los gobiernos neoliberales no se atendió debidamente el problema de la violencia de nuestro país. El presidente sostiene que “ahora es distinto”, menciona que los jóvenes tienen oportunidades de estudio y trabajo y habla de la creación de la Guardia Nacional con 115 mil elementos (mujeres y hombres) leales a México. Manifiesta que cuenta con un grupo de gente honrada que lo apoya y no permite la impunidad. En otro spot, el presidente habla de la reducción de delitos federales y lo compara con otros sexenios. Subraya que es algo que no se sabe, porque la prensa no lo menciona.

Más que una enumeración de logros, que poco tienen que ver con la realidad; lo cual es tristemente común, lo que me llamó la atención es el tono y lenguaje corporal que utiliza el presidente en sus spots publicitarios. O bien levanta el dedo índice cómo en señal de regaño, o señala lo utiliza para señalar varias las gráficas mientras habla con un tono de molestia. Como un maestro malhumorado porque los alumnos no entienden la importancia de lo que está explicando. El utilizar ese tono y actitud, es un error de quien realizó los anuncios. No hablan de alguien satisfecho por sus logros, sino de molestia y frustración. El enojo y el regaño no son una buena estrategia para la comunicación.


¿Está realmente enojado el presidente o es una estrategia publicitaria? No lo sé. Lo cierto es que las cosas no van bien, por mucho que el presidente se empeñe en decir otra cosa. Tiene razones para estar molesto, ya que la realidad no concuerda con lo que afirma. Mexico es un país violento, con grandes carencias en seguridad, salud, impunidad; y de la economía, mejor no hablemos.


Para muestra, basta un botón. Cito algunas de las noticias del viernes 26 de agosto: Un ex candidato a la presidencia municipal de Cuautla, fue baleado en Morelos al ir a recoger a su hija, ambos resultaron lesionados y él falleció posteriormente; dos de sus escoltas y un atacante perdieron la vida en el lugar. Los padres de niños con cáncer llevarán acabo una marcha para protestar por la escasez de medicamentos. Familiares de los mineros atrapados en la mina El Pinabete, en Sabinas, Coahuila, exigen la renuncia de Laura Velázquez, coordinadora nacional de Protección Civil. Reporteros Sin Fronteras afirma que, con 14 periodistas asesinados, 2022 ha sido el año más mortífero para periodistas en México.

Más que enojarse, –que no sirve a nadie–, el presidente debería escuchar a las voces críticas de su gobierno. No a quienes lo adulan. Dejar las mañaneras, que resultan tan desgastantes y tomar acciones efectivas para tratar de dar solución a los problemas que aquejan a nuestro país. Ya lo dijo el apóstol Santiago: “Por eso, amados hermanos míos, todos ustedes deben estar dispuestos a oír, pero ser lentos para hablar y para enojarse, porque quien se enoja no promueve la justicia de Dios” (Santiago, I: 19-20).


Feliz domingo a todos. Gracias por leerme.


Espero tu opinión dejando un comentario en el blog, en mi cuenta de Twitter @FernandaT o en mi correo: info@neteandoconfernanda.com

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